La carta que no me llegó...
- anac
- 23 sept 2018
- 5 Min. de lectura
¡¡Hola!! después de un mes regreso a escribir un post!
Hoy tengo ganas de escribirles a las mamás primerizas lo que me hubiera gustado saber porque leí un post en Facebook donde muchas mamás expresaban su sentimiento de frustración como con culpa al mes, dos o tres meses de haber sido madres y me vinieron estas ideas a la cabeza que me hubiera gustado que me las platicara alguien antes del nacimiento de mi bebé.
Espero que si eres mamá primeriza te sirva un poco esta carta que a mi jamás me llegó pero me hubiera encantado que me la mandaran...
Si Mamá, tu vida recién cambió por completo.
Las personas te felicitarán, te llevarán regalos, te pedirán cargar a tu bebé, probablemente le besen la manita o la mejilla y probablemente te sientas incómoda; detenlos, es tu bebé, pide respeto... tal vez te compartan un consejo que tu no has pedido y lo harán aún sin ellos tener hijos. Te preguntarán sobre tu parto y tu embarazo y sobre si "¿ya te bajó la leche?" o si "le vas a dar chupón, o le vas a dar fórmula?" y probablemente te hagan un comentario comparando tus experiencias con alguna que le haya sucedido a su tía, prima o amiga. Te ofrecerán su ayuda “lo que necesites llámame”. Y luego se irán. Y no los volverás a ver durante tu posparto, es más a muchos de ellos no los volverás a ver los siguientes uno, dos o tres años.... ya no eres parte de su clan.
Mamá, no te aflijas. Es normal. Las nuevas mamás aunque estamos rodeadas de muchas personas tenemos que pasar esto con las pocas personas correctas. Perderás amistades que creías que eran para siempre. Busca una tribu que te acompañe y te aliente, una formada por personas como tu, en donde te entiendan y comprendan por lo que pasas.
Mamá viene la parte de la maternidad que no te contaron. Prepárate. Viene el cansancio y la presencia eterna de nuestras hormonas. No luches contra ellas; no se van a ir por algún tiempo. No te regañes. Intenta comprenderte, entiende a tu cuerpo. Leer sobre sus cambios ayuda mucho a comprender todo. No se lo dejes al tiempo, prepárate, infórmate y toma acciones sobre lo que está en tus manos. Tu alimentación, tu descanso, tu ejercicio físico cuando sea tiempo. Usa lo que tengas a tu favor.
Comienza por comprender cosas simples. Hoy nació tu hijo, hoy naciste tu como madre. Los dos son nuevos en esto, deben pasar por un proceso para conocerse, no es como en las películas, lleva tiempo, aunque se aman falta conocer su trato, sus posiciones, sus horarios. No te frustres.
Llora.
Hazlo si tienes ganas. Desahogarte en llanto ayuda a curar el alma.
Entiende y acepta que diste vida dentro de tu cuerpo. Fuiste dos personas en un cuerpo, y eso te cambia. Tu cuerpo necesitaba espacio para alojar otro corazón, necesitaba sangre para nutrir otro cuerpo, no esperes que se conserve todo igual que antes, los órganos cambiaron de lugar, se desplazaron para hacer espacio, la sangre cambió en volumen, tu mente voló a otro mundo, ahora solo piensan en ese bebito y en cosas de mamá.
Mamá no te presiones. Ahora eres una nueva persona; tienes más curvas tal vez, tu cuerpo tiene más marcas, son marcas de un logro enorme, ámalas. Tu hiciste un milagro. Mereces querer a las evidencias. No te avergüences de tu cuerpo, no todos los cuerpo son tan valientes, no todos son tan nobles que se prestan para alojar a otro, que se limitan y restringen para que otro crezca de lo mejor.
Recuerda que el cuerpo tarda mínimo un año en recuperarse del cambio. ¡Un año! no son tres meses como suelen decir, no son seis... Un año tarda en recuperarse. Tenlo siempre presente.
Mamá no esperes que tu pareja comprenda tu sentir. Lo intentará; pero recuerda que él no pasó por este cambio, por todo el proceso que no es solamente físico, el cambio psicológico es aun mas fuerte. Lo intentará, pero probablemente no lo logre. Esto es algo nuestro.
Te sentirás desplazada. Ya no importas para el mundo. Todos preguntan por tu bebé. Todos se preocupan por él. A todos se les olvida la madre. La recién parida. Solo aquellas que pasaron por aquí saben la importancia de cuidarte.
No esperes que les importes a todos. No lo harán. Todos creen que estás bien.
Existen muchas ideas, muchas corrientes sobre crianza, sobre alimentación, sobre lactancia, sobre todo.... Mamá, este es mi consejo, “haz lo que se te de la gana”. No permitas que te presionen. Las personas que mas nos quieren o las mas cercan suelen presionarnos. Defiéndete. Eres tu, tu con tu hijo. Tu con tu posparto. Tu con tus decisiones. Este no es un tema de equipo. No es un trabajo en grupo. Este momento es tuyo. Hazlo tuyo. Decide tu. Es tu turno. Haz lo que te haga feliz. Lo que te de paz.
Quiérete. Para poder darle tiempo de calidad a tu bebé debes tener tu el tuyo. Cúbrete tus ojeras con maquillaje, si eso te hace sentir bien. Siéntete bonita. En piyama. En bata. En lo que quieras, pero siéntete bonita. Nadie lo va a hacer por ti! Si. Fue duro, ha sido duro, ha sido cansado y seguirá siéndolo, no puedes pasar la vida suspirando por lo que eras o por cómo te veías. Ahora eres esta mamá, esta persona, abrázala y quiérela. No necesitas ser la modelo de las revistas ni las súper mamás fit que ves en Instagram, no, eso no es vida, pero si puedes hacer cosas que te hagan sentir bien. Cosas que te gustan y que te levanten. Hazlo, es indispensable para ti y para tu relación.
Y hablando de relación; es difícil. Apóyate en tu pareja si la tienes. Mucha comunicación vas a necesitar. Dile exactamente cómo te sientes y qué sientes. No asumas que lo sabe mamá. Él no lo sabe. No tiene idea. Él no tiene un coctel de sentimientos, el no siente la responsabilidad de ser madre, el no es otra persona, el no va a atravesar un cambio psicológico y físico enorme. Habla todo lo que puedas, no te hagas la fuerte. No es necesario.
Toma fotos. Muchas. De los días en los que te ves bien, pero también en los que te ves mal. Es parte de tu vida. Haz recuerdos.
Enciérrate en un burbuja con tu bebé, mímalo. Siéntelo cerquita, huélelo, acarícialo, obsérvalo, mécelo, cántale, guarda esa imagen en tu mente. Ten momentos de paz con tu bebé. Pero sobre todo sonríele mucho. Sonríele siempre. El no tiene la culpa de nada, sonríe cada vez que el bebé te observe. Eso si será parte de su vida, de su subconsiente, asegúrate que el sepa que todo está y estará bien. Créeme. Eso lo calma, le transmites seguridad, buena energía. Incluso si te sientes destruida, sonríele a ese bebé. Vale la pena.
Mamá. Disfruta de esto. Disfruta del caos. Se irá pronto. Pero en lo que pasa, ámate, busca mamás como tu, tómate tu tiempo, lee mucho sobre posparto, disfruta tu soledad, trata de descansar, la casa y la ropa y cualquier otra cosa que te quite el sueño pueden esperar. Date a tu bebe, y recuerda que no es eterno y que la maternidad no tiene que ser perfecta, es normal querer llorar, es normal no verse bien, es normal no encontrar tu lugar. La maternidad debe traerte felicidad pero a tu modo. Disfrútala mucho. Y recuerda que el único juez es tu bebé quien para tu buena suerte siempre piensa que eres perfecta.
Con cariño,
AnaC.

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